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5 cirugías que yo, como médico, ¡nunca haría!

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5 cirugías que algunos profesionales de la salud prefieren evitar según su experiencia.

Después de más de dos décadas ejerciendo la medicina, una realidad se repite con demasiada frecuencia: la gente entra al quirófano buscando una solución y sale con más dolor, más limitaciones y una pregunta que llega demasiado tarde: ¿Qué hubiera pasado si no me hubiera operado?

En el ámbito médico, hay una frase que muchos conocen, pero pocos explican a fondo: la mejor cirugía es la que no se realiza. No porque sea intrínsecamente negativa, sino porque suele recomendarse cuando existen alternativas menos invasivas, más inteligentes y más respetuosas.

Una intervención quirúrgica siempre deja huella. Cuando se corta tejido, se altera una estructura o se crea una cicatriz interna, no hay vuelta atrás. Por lo tanto, antes de tomar una decisión irreversible, es crucial analizar el contexto completo del problema, no solo lo que aparece en un estudio.

Estas son cinco cirugías que, como médico, evitaría en la mayoría de los casos, excepto en situaciones graves, bien justificadas y claramente necesarias.

1. Cirugía de hernia discal

La cirugía de hernia discal es uno de los procedimientos más comunes… y también uno de los más apresurados.

Hay casos en los que la cirugía es esencial: cuando hay compresión grave de una raíz nerviosa, pérdida significativa de fuerza, trastornos neurológicos o afectación de los órganos pélvicos. En estos casos, la cirugía puede ser la mejor opción.

Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, el dolor lumbar crónico no se origina en el disco, sino en un desequilibrio general del cuerpo. La región lumbar suele ser la víctima, no la causa principal.

He visto pacientes con décadas de dolor mejorar sin cirugía corrigiendo:

Movilidad pélvica

Alineación de la cadera

distensiones de ligamentos

Rigidez muscular persistente

Incluso traumas antiguos, incluidos golpes en la cabeza, pueden alterar el equilibrio del cuerpo y sobrecargar la columna sin que la persona se dé cuenta.

Un dato clave: si realizamos una resonancia magnética a 100 personas sin dolor, muchas mostrarán protuberancias o hernias. Por lo tanto, el problema no siempre reside en lo que se muestra en la imagen, sino en la sobrecarga mecánica constante.

Operar sin abordar la causa es como cambiar una llanta sin alinear el vehículo: el problema reaparece, sólo que en un lugar diferente.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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