Imagina que estás solo en casa. De repente, una presión intensa oprime tu pecho como si algo enorme lo aplastara. El sudor frío corre por tu espalda, te falta el aire y el mareo aparece. En esos momentos, cada segundo cuenta.
Guía primeros auxilios
Un infarto no avisa. Y cuando ocurre, muchas personas pierden la vida no porque no hubiera solución, sino porque no supieron cómo reaccionar a tiempo.