Ayudé a un anciano en el bus; era profesor de Derecho. Mi esposo, soberbio, se arrodilló al verlo!!!


¿Qué aprendemos de esta historia?

  • La bondad auténtica nunca es un desperdicio: a veces regresa en la forma más inesperada.
  • Quien te menosprecia por “no estar a su nivel” revela su pobreza interior, no la tuya.
  • La dignidad no depende del dinero, ni del título, ni del traje: depende de cómo tratas a los demás.
  • La justicia no siempre llega rápido, pero cuando llega, suele empezar con un acto pequeño y valiente.
  • No hay humillación más grande que descubrir que tu soberbia te dejó solo, sin amor y sin respeto.

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