Nunca se sabe realmente el impacto de un acto de bondad. Una sonrisa, una puerta abierta, un plato de sopa caliente pueden ser el punto de partida de un nuevo capítulo para alguien... y a veces, la vida encuentra una manera inesperada de recordárnoslo.
La bondad nunca desaparece: espera su momento y vuelve a llamar suavemente a la puerta cuando menos lo esperamos.
Ayudé a un hombre durante una tormenta hace 20 años; ayer llamó a mi puerta con un archivo.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.