En 1975, 8 años después de su liberación, José Luis fue a visitar a Cantinflas. Mario, ¿recuerdas lo que pedí en mi carta? Que me hicieras reír una última vez antes de morir. Lo recuerdo. Nunca lo hiciste. Llegaste, me salvaste, pero nunca me hiciste reír. Cantinfla sonríó. No, mírate ahora. Estás vivo, libre, feliz. Eso es la mejor comedia que pude escribir para ti. José Luis Río una risa profunda, liberadora. Tienes razón. Mi vida se convirtió en comedia, una comedia con final feliz.
Cantinflas murió en 1993. En su funeral, entre miles de personas, había un hombre de 60 años llorando en primera fila, José Luis Herrera. Cuando le preguntaron quién era, respondió, “Soy el hombre que Cantinfla salvó de morir injustamente. Soy el hombre que aprendió que el arte puede cambiar destinos. Soy la prueba de que un payaso con corazón vale más que 1000 jueces sin conciencia.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.