—Porque una vez alguien me dio hogar… y yo aprendí que el amor, cuando es real, no se hereda: se comparte.
A veces todavía sueño con el golpe en la puerta y los policías. A veces el miedo vuelve como sombra. Pero ya no me domina.
Porque ahora sé que la gente puede intentar ensuciarte con videos recortados y palabras torcidas… pero si tu amor fue limpio, tarde o temprano la verdad se abre paso.
Y cuando cierro el lugar por las tardes, me siento un momento en la ventana, la misma ventana donde Doña Marlene solía esperar a quienes nunca venían. Yo no espero ya. Yo miro.
Miro la calle, la vida, y me digo bajito, como si ella pudiera oírme:
—Gracias, Marlene. No me dejaste sola. Me dejaste camino.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.