Nunca lo volví a ver.
Meses después supe que se había mudado a Arizona — irónicamente, el mismo lugar donde decía que su madre estaba “en tratamiento.”
Hoy, mirando atrás, sé que el dinero no fue la verdadera pérdida.
Fue la confianza.
Pero en medio de esa traición, encontré algo más valioso: mi libertad.
Porque a veces, perderlo todo es la única forma de descubrir cuánto vales realmente.