—Y lo vas a estar. Te lo prometo… de verdad.
Diego sonrió. Una sonrisa completa, sin pedir permiso.
Y en ese instante, aunque el pasado no desapareció, algo quedó claro: la vida no le había dado a Diego una boda perfecta.
Le había dado algo mejor.
Un padre despierto.
Un hogar seguro.
Y la certeza de que, cuando te atreves a hablar, incluso el silencio más viejo puede romperse… y dejar entrar la luz.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.