El Mensaje Que Destrozó Su Imperio: La Dueña Silenciosa

LA LLAMADA

Al tercer día, el teléfono vibró.

Un número desconocido. Un mensaje breve y formal.

Sra. Graciela, necesitamos hablar urgentemente sobre su herencia. Asunto sensible. Póngase en contacto con Morrison y Asociados.

¿Herencia?

Pensó en su abuela, la madre de su padre. Una mujer que conoció pocas veces, que vivía al otro lado del país. Había oído que había muerto hacía un mes, un servicio privado y silencioso.

Llamó al número con las manos temblorosas. Un hombre, Mr. Harrison, socio principal, tomó la llamada de inmediato. Su voz era grave, profesional.

“Sra. Graciela, lamento la brevedad. Llevamos semanas intentando localizarla. Respecto a su abuela, la Sra. Elena. Le ha dejado todo su patrimonio.”

“Gracias,” dijo Graciela, aún sin entender. “¿Qué patrimonio? Ella vivía de forma sencilla, creí. ¿Una casa pequeña?”

“Necesitamos reunirnos mañana, Sra. Graciela. Pero le adelanto que es sustancial. Muy sustancial.”

Graciela no le dijo nada a Andrew. Algo, un instinto helado, le ordenó guardar el secreto.

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