Juegos familiares
A mis amigas les debo más que dinero; les debo haber reaccionado cuando yo no pude. Ellas salvaron a mi hijo de más formas de las que imaginan. La solidaridad real cambia destinos.
Si has llegado hasta aquí, quizá esta historia te haya removido algo. Tal vez conoces a alguien que vive una situación parecida, o tal vez tú misma la estás viviendo. Hablar, compartir y apoyar puede marcar la diferencia. Cuéntanos qué opinas, comparte esta historia si crees que puede ayudar a otros, y no olvides que nadie merece sufrir violencia, venga de quien venga. Tu voz importa.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.