Desde antes susurró, “¿Estás diciendo que Rodrigo ya tenía una relación con ella cuando me conoció? Es peor que eso.” Patricia continuó. Vanessa Ortega no es solo su amante, es la madre de su hijo. El mundo de Isabela se detuvo por completo. ¿Qué? La palabra salió como un gemido ahogado. Rodrigo tiene un hijo con Vanessa, un niño que nació apenas meses después de su boda con usted. Aparentemente los castellanos lo han mantenido en secreto todo este tiempo. Le pagan a Vanessa una suma considerable cada mes para mantener su silencio.
Isabela asintió que iba a vomitar. No era solo que Rodrigo la hubiera engañado, no era solo que nunca la hubiera amado realmente, era que todo su matrimonio había sido una farsa desde el primer día, una mentira elaborada donde ella era la única que no conocía el guion. “Detén el auto”, logró decir Isabela. “Detén el auto.” El chóer obedeció estacionando en una calle lateral. Isabela abrió la puerta y salió tambaleándose, necesitando aire, necesitando espacio, necesitando procesar lo que acababa de escuchar.
Eduardo la siguió inmediatamente, encontrándola apoyada contra una pared, respirando agitadamente. “Mi niña, todo fue mentira.” Isabela sollozaba ahora, las lágrimas cayendo libremente, cada momento, cada palabra, cada promesa. Mientras él me juraba amor eterno, ella estaba esperando a su hijo. Mientras yo planeaba nuestra boda, él ya tenía una familia con otra mujer. Eduardo la abrazó con fuerza, dejando que su hija llorara contra su pecho como cuando era niña y tenía pesadillas. ¿Por qué, papá? La pregunta salió ahogada entre soyosos.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.