La necesitaba allí.
Parecía nerviosa, como una invitada a una fiesta a la que no la hubieran invitado del todo.
“Respira, abuela”, le dije mientras me alisaba la corbata. “Esto va a ser genial”.
El gimnasio se había transformado. Del techo colgaban lazos de luces blancas. Había premios de papel y un fotomatón improvisado con accesorios.
“Esto va a ser genial”.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.