
La Cicatriz Invisible
La mano de Rosa temblaba cuando apartó la blusa. Lo que vio hizo que su estómago se revolviera. Una mancha oscura y pútrida, del tamaño de una naranja, dominaba la espalda de Lorena. La piel alrededor estaba roja, hinchada, con líneas oscuras extendiéndose como telas de araña. En el centro, algo amarillento y viscoso supuraba.
El olor era inconfundible: una infección grave, olor a muerte. Detrás de ellas, Roberto Almeida, dueño de tres constructoras y un patrimonio de 87 millones de reales, se puso pálido como el papel. Sus manos fueron a su cabeza. —Dios mío —susurró—. ¿Cómo sucedió esto?
Pero déjenme contarles cómo llegamos a este momento.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.