Lorena se lanzó a los brazos de Rosa. —Papá dice que hoy podemos comer pastel de zanahoria antes de la cena. Roberto se acercó, sonriendo, con un aspecto más relajado, menos rico, pero mucho más feliz. —Lo que diga la jefa Rosa, se hace —dijo él, guiñando un ojo.
Rosa miró a esa familia improbable: un padre redimido, una hija superviviente, una joven madre que había encontrado un nuevo propósito y ella misma, que había encontrado su lugar. —Entonces, que sea pastel de zanahoria —sentenció Rosa.
Y por primera vez en mucho tiempo, en esa casa, nadie tuvo que comer solo, nadie tuvo miedo y el dolor fue, finalmente, solo un recuerdo lejano cubierto por el amor que Rosa había tenido el coraje de sembrar.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.