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La llamaban loca por vivir en una cueva fría en vez de aguantar las burlas del pueblo. Pero cuando el huracán lo arrasó todo…

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Y entonces los vio.

Cinco figuras en medio del caos, atrapadas entre la calle principal y el arroyo que empezaba a desbordarse como río bravo. Un hombre mayor tambaleaba como si sus piernas fueran de trapo. Una mujer apretaba contra el pecho a dos niños pequeños, llorando. Un joven intentaba mantenerlos juntos, pero el viento los empujaba como si fueran hojas secas.

Una lámina arrancada de algún techo pasó zumbando cerca de ellos. El hombre mayor cayó al suelo. Los otros se agacharon para levantarlo y perdieron segundos preciosos.

Rosa sintió que la sangre se le helaba.

Si no encontraban refugio ya, no saldrían vivos.

Y entonces hizo lo impensable.

Salió de la cueva.

¿Y qué pasó cuando Rosa, la “loca” que todos despreciaban, bajó corriendo hacia el huracán para salvar a quienes nunca la ayudaron? La tormenta apenas comenzaba… y lo que viene después te va a dejar sin aliento. Continúa leyendo la Parte 2… porque este milagro apenas empieza.

Corrió montaña abajo hacia el caos mientras todos, abajo, corrían para salvarse.

El descenso fue una guerra contra el huracán. El viento la empujaba de lado; la lluvia le pegaba en la cara como piedras. Más de una vez tuvo que agarrarse de una roca para no rodar. Pasaban ramas y láminas volando tan cerca que sentía el golpe del aire.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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