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La llamaban loca por vivir en una cueva fría en vez de aguantar las burlas del pueblo. Pero cuando el huracán lo arrasó todo…

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Y cada vez que el cielo empezaba a ponerse oscuro y el viento anunciaba tormenta, Rosa abría su puerta sin dudarlo.

Porque la “loca de la cueva” nunca estuvo loca.

Solo estuvo sola… hasta que la vida obligó al pueblo a aprender, de la forma más dura, que la verdadera riqueza no está en lo que uno tiene, sino en lo que uno es capaz de dar.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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