ADVERTISEMENT

La Niña del Vestido Amarillo

ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT

Laura despertó horas después de la cirugía. Al ver a Sofía y a Eduardo junto a la cama, lloró —de susto, de alivio y de gratitud.

Cuando supo que había sido contratada, se cubrió el rostro con las manos.

— Pero… ¿por qué?

Eduardo sonrió.

— Porque las habilidades se pueden aprender. El carácter, no. Y tu hija acaba de mostrarle al mundo quién eres.

Y así, en un día que tenía todo para salir mal, una niña del vestido amarillo transformó un momento de desesperación en la puerta hacia una nueva vida.

Fin.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT