En lo profesional, Redford vivió una carrera brillante. Comenzó en obras de teatro y series televisivas, hasta que su éxito en Broadway con Un domingo en Nueva York lo llevó al cine. Su consagración llegó con títulos como Descalzos en el parque, junto a Jane Fonda, y la inolvidable Butch Cassidy and the Sundance Kid, donde compartió pantalla con su gran amigo Paul Newman. Aunque nunca obtuvo un Oscar como actor, sí fue reconocido con la estatuilla dorada en 1980 como Mejor Director por Gente como uno.
El compromiso de Redford con el cine independiente se materializó en 1981 con la creación del Instituto Sundance en Utah, al que luego se sumó el Festival de Cine de Sundance, espacio que se convirtió en cuna de jóvenes talentos y en una referencia mundial para producciones alternativas.
En el terreno sentimental, tras su separación de Lola Van Wagenen, el actor mantuvo una relación con la actriz brasileña Sonia Braga, que fue muy comentada en Hollywood. Sin embargo, su gran compañera en la madurez ha sido Sibylle Szaggars, pintora alemana con quien se casó en 2009 y con la que comparte su amor por el arte y la naturaleza.
Hoy, a sus más de 80 años, Robert Redford es recordado no solo como un galán eterno de Hollywood, sino también como un hombre que supo transformar el dolor en inspiración y que dejó una huella imborrable tanto en el cine comercial como en el independiente. Su legado trasciende las pantallas, consolidándose como un referente cultural y un ejemplo de resiliencia en medio de la adversidad.