El color se le fue de la cara a papá.
—“Eso es imposible.”
—“No lo es”, respondí. “Ya está hecho.”
Laura se apartó de él.
—“Me dijiste que estaba resuelto.”
Los miré a los dos.
—“Esta boda no aseguró su futuro. Reveló la verdad.”
Nos fuimos sin despedirnos.
Meses después, Laura también lo dejó. El amor, al final, desaparece rápido cuando ya no queda nada que heredar.
Mamá tenía razón. No libró una batalla mientras se moría. Ganó… en silencio.
Fin.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.