Y cuando alguien le preguntaba cómo lo logró, ella sonreía y se tocaba el corazón de oro en su cuello.
—Porque la dignidad viene de dentro —decía—. Y porque mi madre me enseñó que, aunque el mundo intente humillarte, tu puedes elegir convertir ese dolor en fuerza… y esa fuerza en oportunidad para otros.
Si esta historia te movió aunque sea un poco, cuéntame: ¿alguna vez tuviste que demostrar tu valor en un lugar donde no te querían ver?
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.