Dos años después, Isabela volvió a sonreír.
“Papá… aprendí que está bien pedir ayuda.”
“Y yo aprendí que ningún negocio vale más que proteger a un hijo.”
Hoy Isabela es una niña feliz, segura, y Rodrigo jamás volvió a dejarla sola.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.