Algo dentro de mí se rompió.
Y le di a publicar.
Pensé que estaba sola.
Me equivoqué.
Y el precio fue alto.
Parte 2…

Dormí a ratos.
Entre las tomas de pecho, el llanto de Bruno y el zumbido constante del celular vibrando sobre el colchón, el sueño nunca llegaba del todo. Cada vez que cerraba los ojos, algo me despertaba.
A las seis de la mañana, medio dormida, estiré la mano y tomé el teléfono.
La pantalla tardó unos segundos en cargar.
Cuando lo hizo, me quedé quieta.
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