“No eres nada sin mí ” : El marido se burló durante el divorcio… hasta que el juez reveló su verdadero estatus
La caída que nadie esperaba
Isabella Mendoza alguna vez creyó que el poder protegía el matrimonio.
A sus treinta y dos años, era una ex contadora forense convertida en ama de casa, embarazada de siete meses, casada con Julián Mendoza, uno de los ejecutivos de logística más influyentes de Ciudad de México. Su vida giraba entre rascacielos de vidrio, galas de beneficencia y la ilusión de lealtad. Isabella había dejado su carrera a petición de Julián, confiando en que el amor bastaba.
No bastó.
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