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“Nunca conoció el amor hasta los 40… pero una tormenta y una mujer perdida en el desierto cambiaron su destino para siempre”

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—Quédate.
—¿Qué dices?
—Quédate conmigo. Hay trabajo, hay espacio… y si tú quieres, podríamos casarnos.

La propuesta era simple, sincera y llena de esperanza.

Isabela vio en sus ojos la misma soledad que llevaba en su propio corazón.

—Sí… me quedaré.

Amor, familia y futuro :

Los días siguientes transformaron el rancho. Isabela llenó la casa de vida: flores, nuevos platillos y alegría. Trabajaron juntos, planearon su boda y el amor creció poco a poco.

La ceremonia fue sencilla, pero perfecta.

Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.

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