Negué con la cabeza.
—No te eché. Te solté.
Hoy, la finca sigue en pie. Yo sigo en pie. Y Marcos, poco a poco, aprende a ser un hombre sin exigir, sin golpear, sin imponer.
Aprendí tarde, pero aprendí bien:
Una madre puede amar sin permitir abusos.
Una mujer mayor no es débil.
Y la dignidad, cuando se recupera, no vuelve a perderse jamás.
Esa noche, al cerrar los ojos, no sentí miedo.
Sentí paz.
ver continúa en la página siguiente
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.