—Disculpe… ¿usted es Sofía?
La voz era chiquita, segura y totalmente inesperada.
Sofía Andrade levantó la vista del teléfono con la sonrisa amable ya formándose… hasta que vio a quién tenía enfrente: tres niñas idénticas, no mayores de cinco años, paradas junto a su mesa como si acabaran de escaparse de un cuento. Rizos rubios que brincaban al moverse, suéteres rojos a juego, ojos enormes y esperanzados.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.