Lucía sonrió, triunfante.
—Misión cumplida.
¿Y qué pasó cuando Mateo llegó jadeando al café y vio a sus tres hijitas sentadas con la mujer de la cita a ciegas? Las trillizas habían armado un plan perfecto… pero lo que vino después fue mucho más grande que cualquier sorpresa. Continúa leyendo la Parte 2… porque esta historia de amor apenas empieza a revelarse.

El hombre se acercó como si caminara en cámara lenta.
—Lo siento… lo siento muchísimo —dijo al llegar, con la voz quebrada—. Soy Mateo Granados. Yo… no tenía idea de que ellas… —miró a sus hijas como si no supiera si regañarlas o abrazarlas—. Hubo una emergencia en el trabajo, y…
Sofía levantó una mano, divertida.
—Usted debe ser el hombre que me plantó.
Mateo hizo una mueca de vergüenza.
—No fue intencional. Iba a llamar. Se lo juro. Todo se descontroló.
—Papá —dijo Renata suavemente—. Ella no está enojada.
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