Sofía se agachó y las abrazó a las tres al mismo tiempo, apretándolas como si fueran el milagro que nunca se atrevió a pedir.
—Si ustedes quieren… —susurró.
—¡Queremos! —gritaron al unísono.
Y en ese instante Sofía entendió lo que por años no pudo: que el amor no siempre llega como uno lo imagina. A veces llega temprano, en suéteres rojos, con chocolate caliente y un plan imposible. A veces llega en forma de tres niñas que te miran como si ya supieran la verdad:
Que algunas familias no se hacen con sangre.
Se hacen con gente que se queda.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.