Lejos de ser un símbolo misterioso o esotérico, INRI tiene un origen histórico muy concreto que conecta política, poder y fe.

El origen de la inscripción
Cuando Jesús fue crucificado, el gobernador romano Poncio Pilato ordenó colocar un cartel sobre la cruz. En el mundo romano, ese letrero se llamaba títulus y servía para indicar públicamente el crimen por el cual una persona era ejecutada.
No era un adorno ni una frase espiritual. Era una acusación.
Para que todos pudieran entenderlo, Pilato mandó escribir el mensaje en tres idiomas:
- Hebreo (para los judíos)
- Griego (lengua internacional de la época)
- Latín (idioma oficial del Imperio Romano)
La versión en latín fue la que quedó grabada en la historia y en la iconografía cristiana.
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