Por qué puede ser peligroso conducir sin los controles adecuados
A partir de los 70 años, el cuerpo y los sentidos comienzan a experimentar cambios que pueden afectar la capacidad de reacción frente a imprevistos en la ruta.
Entre los factores más comunes se encuentran:
- Pérdida de agudeza visual y auditiva, lo que dificulta detectar señales, peatones o vehículos cercanos.
- Disminución de los reflejos y la coordinación motora, lo que retrasa las maniobras ante una emergencia.
- Problemas de movilidad, que pueden afectar la fuerza al frenar o girar el volante.
- Consumo de medicamentos, algunos de los cuales pueden provocar somnolencia o confusión.
- Déficit cognitivo o de atención, que aumenta el riesgo de errores al interpretar señales o al calcular distancias.
No se trata de una cuestión de edad cronológica, sino de condición física y mental. Muchos adultos mayores están en excelente estado y pueden seguir conduciendo con seguridad, pero otros presentan limitaciones que los ponen a ellos —y a los demás— en riesgo.
Consejos para conductores mayores de 70 años
- Realizá chequeos médicos regulares: revisá la vista, la audición y el estado general de salud cada seis meses o según recomendación profesional.
- Elegí conducir en horarios seguros: preferí hacerlo de día, evitando el tráfico intenso o las condiciones climáticas adversas.
- Mantené el vehículo en perfecto estado: neumáticos, frenos y luces deben revisarse periódicamente.
- Evitá distracciones al volante: no uses el teléfono, ni ajustes el GPS mientras manejás.
- Descansá lo suficiente antes de conducir: la fatiga o la falta de sueño pueden afectar la concentración.
- Aceptá los límites con serenidad: si tu médico recomienda dejar de conducir, recordá que existen alternativas seguras como el transporte público o los servicios de movilidad compartida.
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